Después de cada letanía se dice:
Dónanos, Señor un corazón compasivo, revístenos
de tu misericordia.
Por los pobres y los que no tienen techo.
Por los prisioneros.
Por quienes son víctimas del alcohol y las drogas.
Por las prostitutas y quienes están atados al vicio.
Por las víctimas de la guerra, terrorismo y violencia.
Por las víctimas de epidemias, catástrofes naturales y carestías.
Por quienes son difamados, torturados y perseguidos por causa de Cristo.
Por los que se pierden en las sectas o en las ideologías falsas o
alienantes.
Por los que se abandonan a la magia, al espiritismo y las prácticas
ocultas.
Por quienes están atravesando por una prueba de fé y sienten
lejano a Dios.
Por los niños abandonados, los ultrajados, los huérfanos y
no deseados.
Por las familias y parejas en dificultades .
Por quienes no encuentran trabajo y carecen de lo necesario para vivir.
Por las mujeres que están a punto de abortar y por las que ya lo hicieron.
Por
los paralíticos y por quienes sufren
alguna limitación física.
Por
los desafrotunados en accidentes automovilísticos
o de trabajo.
Por
los enfermos mentales y por los que sufren un mal
genético.
Por
los enfermos en los hospitales.
Por
quienes han sido heridos en lo mas profundo de su
ser.
Por
los agonizantes y por los que están por llegar
a la casa del Padre.
Por
los que sufren de soledad y son tentados al suicidio.
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