Santa
María.
Santa
Madre de Dios.
Santa
Virgen de las Vírgenes.
San
Miguel.
San
Gabriel.
San
Rafael.
Todos los santos ángeles y arcángeles.
Todos los santos coros de los espíritus bienaventurados.
San Juan Bautista.
San José.
Todos los santos patriarcas y profetas.
San Pedro.
San Pablo.
San Andrés.
Santo Tomas.
Santiago.
San Felipe.
San Bartolomé.
San Mateo.
San Simón.
San Tadeo.
San Matías.
San Bernabé.
San Lucas.
San Marcos.
Todos los santos apóstoles y evangelistas.
Todos los santos discípulos del Señor.
Todos los santos inocentes.
San Esteban.
San Lorenzo.
San Vicente.
San Fabián y San Sebastián.
San Juan y San Pablo.
San Cosme y San Damián.
San Gervasio y San Protasio.
Todos los santos mártires.
San Silvestre.
San Gregorio.
San Ambrosio.
San Agustín.
San Jerónimo.
San Martín.
San Nicolás.
Todos los santos obispos y confesores.
Todos los santos doctores.
San Antonio.
San Benito.
San Bernardo.
Santo Domingo.
San Francisco.
Todos los sacerdotes y levitas.
Todos los mojes y ermitaños.
Santa María
Magda
lena.
Santa Águeda.
Santa Lucía.
Santa Inés.
Santa Cecilia.
Santa Catalina.
Santa Anastasia.
Todas las vírgenes y viudas.
Todos lo santos y santas de Dios.
Muéstrate propicio.
De todo mal.
De todo pecado.
De tu ira.
De la muerte súbita e imprevista.
De la cólera, del odio y de toda mala intención.
Del Espíritu de fornicación.
Del rayo y de la tempestad.
Del azote de los terremotos.
De la peste, del hambre y de la guerra.
De la muerte eterna.
Por tu misterio de tu santa encarnación.
Por tu venida.
Por tu natividad.
Por tu bautismo y santo ayuno.
Por tu cruz y tu pasión.
Por tu muerte y sepultura.
Por tu santa resurrección.
Por tu admirable ascensión.
Por la venida del Espíritu Santo, nuestro Consolador.
En el día del juicio.
Nosotros, pecadores, te rogamos que nos oigas, que
nos perdones.
Que no seas indulgente.
Que te dignes conducirnos por la verdadera penitencia.
Que te dignes regir y gobernar tu santa Iglesia.
Que te dignes conservar en santa religión al
Sumo Pontífice y a todas las ordenes
de la jerarquía eclesiástica.
Que te dignes convertir a los enemigos de la santa
Iglesia.
Que te dignes a conceder a los gobernantes cristianos
la verdadera paz y
la concordia.
Que te dignes fortalecernos y
conservar tu santo servicio.
Que recompenses a todos nuestros bienhechores con
los bienes eternos.
Que te dignes darnos y conservarnos los frutos de
la tierra.
Que te dignes conceder el descanso eterno a todos
los fieles difuntos.
Que te dignes escucharnos.
Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor ten piedad
de nosotros.
|