Después
de cada letanía se dice:
Jesús,
tu cruz es nuestra gloria.
En las tentaciones y en el deseo de la carne.
En los consejos engañosos del maligno.
En la realidad dolorosa de mis pecados.
En
las heridas que marcan mi vida
En
mi falta de confianza en tu misericordia
En
mi miedo a las amarguras
En
la infidelidad de mi corazón
En
la confusión de mis afectos
En
la debilidad de mi sensibilidad
En
mis momentos de tristeza
En
la aridez que me aflige.
En
la negligencia y en la tibieza
En
al dureza de mi corazon.
En
la afirmacion de mi volutad y mi orgullo.
En
el sufrimiento de las personas queridas.
En
la adversidad, violencia y persecuciones.
En
la postración del dolor
En
las injusticias e incomprensiones
En
las humillaciones y en el rechazo.
En
el deseo de seguirte y amarte.
En
el empeño por hacer tu voluntad
En
mis sacrificios hechos por tu amor
En
la preocupación por servir a los pobres
En
mis momentos de compasión.
En
mi deseo de consolarte.
Por
el deseo de darte todo de mí mismo
Por
mi deseo de ser como Jesucristo Crucificado.
Por
mi vocación para ser totalmente unido a Ti.
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